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Productos 2017-10-02T09:38:06+00:00


Productos Congelados Saludables

Los productos congelados conservan los nutrientes, detiene el proceso natural de degradación y evita el crecimiento de bacterias. La congelación de los alimentos se ha convertido en la técnica de conservación más usada y efectiva. Las numerosas ventajas que presenta tanto para adultos como para los más pequeños y la variedad de alimentos congelados existentes son sus principales bazas.


No hay que olvidar que la congelación inmediata de un alimento tras su recolección o captura impide que empiece siquiera a degradarse garantizando además la ausencia de parásitos.

Prácticamente, todos los alimentos crudos que se obtienen de la naturaleza se someten a algún procesado antes de consumirlos, por lo que no comer productos procesados se reduce a alimentarse solo de aquellos que están en su estado natural: frutas y verduras (recogidas de la planta y solo lavadas), nueces y semillas frescas (recolectadas del campo), huevos de granja (sin pasteurizar, con el riesgo que ello conlleva) y poco más. “El procesado de alimentos se define como cualquier cambio intencionado que se produce en ellos antes de su consumo, algo que lleva haciendo el hombre desde la Prehistoria. Hemos procesado la comida con la intención de mejorar su conservación; utilizando secado, ahumado, congelación, refrigeración, salazón, cocción, etc.

Ventajas de la congelación

Seguridad e higiene. La degradación de los alimentos congelados es más lenta y además está a salvo de numerosos microorganismos y bacterias.
Frescura. Si se ha mantenido la cadena de frío, estos productos mantienen al descongelarlos todas sus cualidades en cuanto a color, sabor, apariencia, textura, etc.
Valor nutritivo. Casi todos los nutrientes de los alimentos congelados se mantienen sin pérdida alguna.
Universalidad. La mayoría de los alimentos -crudos o ya cocinados- se puede congelar.
Economía. De los productos congelados se aprovecha todo; y eso supone a veces una ventaja. Por ejemplo, cuando se compra pescado fresco se desecha entre el 30 y el 40% de la cantidad comprada.
Todo el año. Como los productos se conservan perfectamente en el congelador podemos disponer de ellos en cualquier momento aunque no sean de temporada.
Comodidad. Los alimentos congelados son fáciles de almacenar y vienen preparados para ser cocinados o calentados directamente sin que se tengan que lavar o limpiar.

Son varios los estudios que, tras comparar frutas y verduras frescas con congeladas, apenas pudieron encontrar diferencias nutricionales (mismos minerales y antioxidantes); y, en algunos casos, sí que se ha visto que las segundas pueden ser incluso más nutritivas que las frescas. Los productos destinados a la congelación son seleccionados y procesados en sus mejores condiciones: en su justo momento de recolección, en el que apenas han perdido su valor nutritivo. Es el caso del brócoli, por ejemplo, cuya versión congelada tiene más riboflavina (vitamina B) que la fresca. O las judías verdes sometidas a bajas temperaturas, con más aporte de vitamina C.